En Misiones, la venta de carne cayó un 10% en diciembre frente a 2024 y profundiza la retracción del consumo
El cierre de 2025 dejó una señal clara de enfriamiento del consumo en Misiones, con un impacto especialmente visible en el sector cárnico. Según datos relevados por la Cámara de Comercio e Industria de Posadas, las ventas de carne durante diciembre registraron una caída del 10% en comparación con el mismo mes de 2024, en línea con un escenario comercial adverso que atraviesa a la mayoría de los rubros.
La tendencia se reflejó con mayor nitidez en Posadas, donde la baja en el poder adquisitivo y la cautela de los consumidores condicionaron las compras de fin de año. “La contracción del consumo es generalizada, pero en el caso de la carne el impacto es más visible por la necesidad de rotar mercadería”, explicó Federico Panozzo, vicepresidente de la CCIP, en diálogo con portales provinciales de noticias.

Márgenes al límite para sostener ventas
Frente a la caída de la demanda, muchos comercios del rubro optaron por reducir precios y achicar márgenes para evitar la acumulación de stock. En algunos casos, incluso, se vendió a pérdida para sostener el flujo de caja.
“Se trabajó con márgenes mínimos e incluso negativos, lo que derivó en consecuencias financieras graves para varias empresas”, señaló Panozzo. Según detalló, esta dinámica ya se traduce en presentaciones de crisis preventivas y atrasos en los pagos a proveedores, una señal de alerta para la estructura comercial local.
De cara a las celebraciones de Año Nuevo, desde la CCIP anticiparon que la demanda suele ser inferior a la de Navidad, por lo que se espera un incremento de promociones y ofertas para intentar mejorar los números antes del cierre del balance mensual.
Exportación fuerte y consumo interno débil
La baja en las ventas locales no responde, sin embargo, a una crisis de la ganadería como actividad productiva. Así lo explicó Gabriel Vidal Rodríguez, asesor comercial de la Cooperativa Virgen de Fátima, quien remarcó que el sector vacuno cerró el año con expectativas positivas en los mercados externos.
“Tenemos dos realidades opuestas: no se puede decir que al campo le fue mal; por el contrario, la ganadería está bien, pero eso presiona los precios internos”, analizó. La apertura comercial y la retención de vientres y terneros para alcanzar pesos de exportación impulsaron subas que terminaron alejando al consumidor local.
En ese contexto, se consolida una sustitución del consumo de carne vacuna por proteínas más accesibles. “El cerdo y el pollo ganaron terreno por sus menores costos”, indicó Rodríguez, aunque aclaró que la importación desde Brasil funciona como un techo de precios para esas carnes alternativas, algo que no ocurre con la carne vacuna, donde el país vecino compite a valores internacionales.
Frontera, costos y contrabando
La situación se ve agravada por las particularidades estructurales de Misiones. Con el 90% de su territorio lindante con Brasil y Paraguay, el comercio informal y el contrabando influyen de manera decisiva en el consumo real.
“Es una competencia casi interna. Los números no cierran si no se toma en cuenta esa variable”, advirtió Rodríguez, al tiempo que cuestionó la falta de medidas de protección para la industria local frente a la apertura de mercados, en un escenario donde los costos de producción nacionales son sensiblemente más altos que los internacionales.
La disparidad de precios en góndola refleja esta complejidad: según la calidad y el corte, el kilo de asado en el mercado local oscila entre los $8.000 y los $28.000, un rango que expone las dificultades crecientes de los hogares para sostener el consumo de carne vacuna.
En síntesis, el retroceso del 10% en las ventas de carne durante diciembre no es un fenómeno aislado, sino un síntoma de un proceso más amplio de retracción del consumo en Misiones, donde la combinación de inflación, caída del poder adquisitivo, presión fronteriza y cambios en el mercado ganadero redefine los hábitos alimentarios y pone en jaque a los comercios locales.
